miércoles, 22 de abril de 2009

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La mejor manera de saber si el otro nos ama es preguntándonos ¿Realmente lo amo?

Por favor- suplicaba entre llantos- no me dejes…- dijo casi en un susurro mientras sostenía el cuerpo de aquel hombre que estaba al borde de la ida sin regreso.

- ¡¡No me dejes!! Por favor… - intentó inútilmente mientras movía su cuerpo- NO ME IMPORTA SI ES EGOISMO! ¡¡NO ME IMPORTA MOSTRAR MI DEBILIDAD! NO ME IMPORTA SUFRIR TODA LA ETERNIDAD, PERO POR FAVOR! ¡¡NO ME DEJES!!!

El reloj de platino que se encontraba encima de su cabeza empezó a descontar arena del recipiente. Se estaba rompiendo, lo cual significaba que más milenios se agregaban a su pecado eterno. A su tortura sin fin cual Prometeo y el halcón.

- No llores…- el hombre por fin habló. Sus celestes ojos estaban perdiendo brillo y en su morena piel ya había rastros de palidez.

No le quedaba mucho tiempo.

- ¡¡Mani!! Por favor aguanta, puedo darte un poco de mi filgia y…-

- No… Solo sería un estorbo. Ahora es el momento… Lo estuviste esperando todo éste tiempo ¿verdad? Tienes que acabar con tu madre antes de que el cordón te consuma…- habló débilmente el susodicho.

- ¡NO! Ella no me importa! Mi vida no importa, ahora solo quiero que sepas que siempre yo…- pero sus labios fueron callados por los enguantados dedos de aquel joven hombre.

- Ya lo sabía- sonrió. Luego sus pestañas cedieron paso al sueño eterno.

La muchacha de cabellos azules quedó inmóvil, en sus ojos no cabía lugar para tantas lágrimas. En su cuerpo no había lugar para alojar las innumerables heridas de su corazón.

- No Mani… no lo sabías… Yo te amo -


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Fragmento de mi novela, Platino =P

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